11.11.2009

U S I L A

-09-
-El día que se come caldo de piedra, que es comida de ceremonias, es el día que la mujer descansa. Los varones salen de madrugada al río para pescar los camarones y la trucha. Después preparan la lumbre y colocan las piedras bajo los leños. “De noche las piedras echan chispas, pero de día prefieren quedarse en silencio”, Cuando el caldo deja de hervir a borbotones, Don Felipe le saca la piedra y personalmente lleva la jícara a la mesa. “la comida se deja en su lugar como un altar, el río nos alimenta, es comida sagrada”.-
-Piedras que tocan el cielo-

Los jé jeu jëin

Donde quiera que mires te acompaña el precipicio. El verde abundante bordea el camino que es una serpiente de tierra. Dos horas y media de una carretera caliza a medio terminar y una hora más por la carretera federal que sube por Jalapa de Díaz. 100 kilómetros separan a la ciudad de Tuxtepec del antiguo corazón de la Chinantla. El río caudaloso que bordea cada uno de los pueblos que vas pasando va de la transparencia a la furia. A las orillas del Santo Domingo se pasa entre cumbres y cuevas por Flor Batavia, y las comunidades de Cerro Verde, Arroyo Tambor, Paso Escalera y Arroyo Aguacate hasta llegar a San Felipe Usila. Los “jé jeu jëin” que en lengua chinanteca significa “pueblo agrio”.
Cuando entras a Usila esta “la puerta del cielo” un mirador donde se miran poblaciones alejadas enmarcadas por el río. Las montañas son una trampa donde queda atrapado el cielo. Desde su valle ascienden a las montañas una fauna infinita y de sus casas sale el olor a madera de muchos años, a café echado a leña. Las mujeres ancianas ataviadas de sus huipiles rojos y coloridos miran a los extraños con recelo, caminan descalzas, a prisa, se mueven como peces marchitos en aguas tempestuosas, con esa antigüedad que ronda los mil años, el tiempo milenario que han dicho de boca en boca los viejos usileños, quienes se han ido contando de abuelos a padres, de padres a hijos, de hijos a hijos como el 1003 como la fecha en que de algún lugar llegaron los chinantecos a habitar esas piedras enclavadas en el cielo y tiene que ver con la historia de los descendientes de Quia-na que conformaron un territorio habitable hasta el año de 1300 en el gran Señorío de la Chinantla. Felipe Pantoja Miguel, tiene 83 años, tres hijos, y una lucidez seria para tanto recuerdo tardío. Aprendió español en 1936 cuando alemanes fundaban bancos en Oaxaca según le contaba su padre y él era mozo de un español del que no sabe como llegó a estos parajes pero que le enseñó su segunda lengua. “Jé jeu jëin” fue el nombre del principio “Así nos llamamos, después fuimos Usila, según me decía mi abuelo fue en honor a una alcaldesa que se apellidaba Usilá fue la que 1711 le cedió a Tuxtepec la capital de la región y la autorización para hacerlo la villa principal, nosotros estábamos muy lejos de todo”. Aunque existen versiones oficiales que dice viene del Nahuatl, Huitzila, que significa colibríes.
Don Felipe nos cuenta del lenguaje de los silbidos común en está tierra “cada persona tiene su nombre y lo silva, se comunica con otro, inventa su propio lenguaje, guarda su secretos y lo divulga mediante el ruido”. Don Felipe en su voz cansada nos revela las historias de su pueblo, como dejó cuando niño el calzón y la camisa de manta porque eran más cómodos los pantalones y mientras nosotros descubrimos que el nombre de “ morada de colibríes” como también se le conoce a Usila, tal vez no sólo sea por la mitología de la abundancia de estás aves, sino quizá también tenga que ver con el sonido en la voz de sus pobladores. “Nuestro pueblo viene de Santiago Tlatepusco, se mudaron de allá los viejos para acá” señala y comenta “ la presa de Cerro de Oro nos ayudo mucho, porque eran buenos terrenos pero la humedad y el exceso de agua destruían los cultivos y hubo mucha precariedad de maíz , cuando era niño íbamos a Tuxtepec en balsas, era más rápido que por tierra, el regreso era lo difícil teníamos que venirnos en bestias, los padrecitos venían hasta aquí pero había que darles su dinerito”. Don Felipe recuerda 1976 sobre el tiempo de las lluvias, donde el caudal del río sólo podía escaparse en jonotes. Asiente y llama a la una anciana que no habla español y necesita traductores para explicarnos que el huipil representa el corazón de Usila. Las flores podridas, la flor de hierbabuena, la flor de la abundancia. Sobre los telares cada Huipil representa la historia oral de cada familia venida de un origen mítico, un lugar de entre los rios y las cuevas, el Huipil con sus grecas y listones y sus colores vivos habla de cómo la mujer envejece, como es señorita, niña, madre, flores simbolizadas con la tierra. La anciana ríe y habla chinanteco mientras acaricia la tela típica que lleva hasta 6 meses hacerla y llega a costar en el mercado hasta 10 mil pesos. Pero ella nos habla de algo más que la industria, nos habla desde la voz del traductor de un telar de correas, de días enteros frente al río, de las fiestas de enero en honor al Dulce nombre de Jesús de una religión que no entiende, entonces el traductor habla del huipil, enagua o cotin y de un tápalo o lienzo de diversos usos, entonces la señora se aleja y parece que llovizna y los cerros que nos rodean son como un manto que cubre todo cuanto vemos.
Caldo de Piedra .
Los chinantecos fue un pueblo mítico que habito la zona. Eran pescadores: convivieron con el río desde su nacimiento. “Pueblo agrio” asegura Ángel Escobar, habitante del lugar viene del Pozol que es una bebida de maíz acompañada de cacao fermentada que tiene un sabor particular, “ por ser una tierra donde abunda la semilla , es por eso que en la antigüedad se le conoció entre los pueblos originarios como jé jeu jëin” “Aquí aprendimos a comer caldo de piedra y el que viene a Usila y se va sin probarlo es como si no hubiera venido” comenta. Mientras pobladores preparan piedras blancas y las echan al fuego, piedras lizas ardiendo. “ El caldo de piedra se prepara en la orilla del río, sobre todo en la época de calor y reúne familias enteras” Se entierran las jícaras en la arena, con una rama de árbol con la punta cortada, toman las piedras al rojo vivo y las depositan en las jícaras hasta que se cuece el caldo crudo con todos los ingredientes, repiten el procedimiento hasta que el pescado queda cocido y las piedras quedan inservibles sin el polvo y la vida.
Comenta Don Felipe que cocinar el caldo de piedra es cosa de hombres, no hay mujer que sepa prepararlo. Según la costumbre, el día que se come caldo de piedra, que es comida de ceremonias, es el día que la mujer descansa. Los varones salen de madrugada al río para pescar los camarones y la trucha. Después preparan la lumbre y colocan las piedras bajo los leños. “De noche las piedras echan chispas, pero de día prefieren quedarse en silencio”, comenta Remigio mientras coloca una de las piedras en una jícara de semilla a la que ya antes le puso jitomate picado, chile verde, agua, hierba santa y los camarones o el pescado crudo. En menos de cinco minutos todo está cocido. Cuando el caldo deja de hervir a borbotones, Don Felipe le saca la piedra y personalmente lleva la jícara a la mesa. “la comida se deja en su lugar como un altar, el río nos alimenta, es comida sagrada”.

Que bonito es tu cuerpo haciendo ruido de blues

10.30.2009

"La atracción es para Blanchot lo que, sin duda, es para Sade el deseo, para Nietzsche la fuerza, para Artaud la materialidad del pensamiento, para Bataille la transgresión: la experiencia pura y más desnuda del afuera. Pero hay que entender bien lo que con esta palabra se está designando: la atracción, tal como la entiende Blanchot, no se apoya en ninguna seducción, no irrumpe ninguna soledad, no funda ninguna comunicación positiva. Ser atraído, no consiste en ser incitado por el atractivo del exterior, es más bien experimentar, en el vacío y la indigencia, la presencia del afuera, y, ligado a esta presencia, el hecho de que uno está irremediablemente fuera del afuera. Lejos de llamar a la interioridad a aproximarse a otra distinta, la atracción manifiesta imperiosamente que el afuera está ahí, abierto, sin intimidad, sin protección ni obstáculo (¿cómo podría tenerla, él que no tiene interioridad, sino que la despliega al infinito fuera de toda clausura?); pero que a esta abertura misma, no es posible acceder, pues el afuera no revela jamás su esencia; no puede ofrecerse como una presencia positiva _como una cosa iluminada desde el interior por la certidumbre de su propia existencia_ sino únicamente como la ausencia que se retira lo más lejos posible d sí misma y se abisma en la señal que emite para que se avance hacia ella, como si fuera posible alcanzarla."
El pensamiento del afuera; Foucault

10.14.2009

Ol´55

9.17.2009

Largas avenidas, apetito para ciegos, a tumbos la ciudad encuentra hombres para darles un adiós en el paladar. En esa casa te quedas tú porque no pudiste con el mundo y te encerraste. Sólo tienes en tu libreta unas letras borradas, ya crees que nada resiste al albedrío y la felicidad por fin te reveló la formula: “consiste en olvidar, consiste en olvidarnos”, y tus pensamientos únicamente son una extensión de tus carencias, porque te quedaste fascinantemente solo, con tus huesos, con el cebo detrás de las rodillas, y tus lentes a la Harold Lloyd. Cruzaste la calle antes que se pusieran a andar los trenes y fuiste incapaz de cerrar las puertas del todo, que se lleven tu vida vieja, tus trajes marquesinos, si se pudiera, si alguien entrará y te robará lo que te compraste el último mes, lo piensas. Al inicio de la mañana sabes que el autobús carga con los pasos austeros de obreros que exponen la víscera en alguna industria siderúrgica. Vas al fondo exagerando tu lirismo, lamentándote la metáfora de tu excitación en contraespejo, ahora miras a esa chica rubia que se pinta los labios, una vez, dos veces, tres veces, y cierras los ojos, levemente los cierras, comprendes que no es necesaria tu hambre, que no importa la dignidad o el exterminio.

8.23.2009

De liniers

7.27.2009

Dicen que en Oaxaca se toma el Mezcal con Café

-09-

7.22.2009

Me gusta:

Ana Ruth Sánchez Barrera / el aire marino que trae el océano /la primera vez en una tierra de nadie/las nubes amenazando derrumbarse/ ver a mi padre venir de la muerte entre visiones/el carboncillo diluido por los dedos en papel Carson/ las aceitunas negras/cazar cardúmenes en costa esmeralda /las cartas que llegan de la calle carabelas/las espinas de las rosas/ los labios de Banana sobre mis alas/ mi barba de turco/ las manifestaciones obscenas de amor arrebatado/ menorca como personaje de una historia intima / la palabra muérdago/ el rock de los sesentas/ masturbarme/el olor de la vainilla/ El negro pantera de la piel negra/ la sensación de los dedos en el musgo/ en el sexo/en los pezones/
el crujir de las semillas en la licuadora/las casas de tlacotalpan/ los sombreros de fieltro Italiano/cuando en carretera rumbo a tuxtepec la lluvia parece que no quiere terminarse/ bubulubu/pintar sobre madera lijada/ el sabor de la sangre cortada/ descubrir los hombres en que Ana me convierte/el fango rojo de las botas en la sierra/la visión clara de las estrella en el cielo de Paso Nuevo/ el café que no llega a ser del todo amargo/paleta payaso/la lentitud con la que las culebras de agua se deslizan por el río hasta perderse/las nubes como dagas/ los cielos como mundos/ el mundo como fuego/ el fuego cocinando caldo en olla de barro/arroz con vísceras de pollo/ cuando sé qué alma recibirá el último golpe/ el acento costeño/los círculos de tiza blanca/the arcade fire
Adivinar los días en Guadalajara luego de Portobelo / adivinarme en la vida de la chica de nice/ la forma en que Juan Luís habla del cerdo/ el sabor del cerdo/ el color del mar en la costa de Belice/ el poder de los caballos a galope/ los días mediterráneos/ las miles de luces que anuncian Frankfurt desde la ventanilla de un pájaro metálico/ las cotufas/ las cenizas que acaparan mis manos al cerrarse/ el espíritu exaltado del torero frente a la bestia negra/ Vetiver/leer en voz alta el capítulo 7 de Rayuela/ el tatuaje de la espalda de Ligia que puede ser la espiral de muchas creaciones/ habana blues/ colgar los pies de los puentes y mirar debajo el río arremolinado/ aguardiante Tom Waits/
el son montuno/ el son en general/el salmón comido con las manos/ el agua mineral con tamarindo /coleccionar estampas de los mundiales/ la retina de los gatos cuando deambulan en las tejas/ mis pies cuando se hunden en manantiales fríos/ mi semen en la boca del conjuro/canoas en medio de aguas blancas/ cat power/la fogata apagada por húmeda hierva/ la luz abierta de los edificios en Xalapa/ el aderezo de mayonesa con chipotle/ la turbulencia del avión al llegar a tierra santa /las madrugadas de Tel Aviv con la boca de Ruth que no parecía estar al otro lado del mundo/ cuando ella quiere verga y se desdobla/ pan bimbo/pepita/tongolele / un pacto para vivir/ el intro de auf acsche/las nalgas de Vida Guerra/el teléfono de monedas de la Avenida Arrillaga cerca de la medianoche/pegarle con el empeine al costal de box/ el rastro que deja el pincel en las temperas/los bolis de cocoa/ cuando los pescadores del muelle hablan de ser náufragos/ cinema paradiso/la voz de dulce pontes/age of mythology/contemplar en los cafés a los amantes que a pesar de que ya nada tienen que decirse no dejan de mirarse /ser el voyeur callado de la vida de muchos alguien/ el menester de la triste/
in a changing world ..... to baby who's learning how to sing...
-To Baby-Vetiver-

7.17.2009

Quiero hacer una teoría sobre las puertas.

Es el magnetismo...

Es el magnetismo, la luz impermeable que significo desde siempre su cuerpo, ella piensa que de su belleza nadie puede deshacerse, sobre todo él que desde la primera vez que la vio le confesó debió aguantarse las ganas de tocarla y hacerla suya a pesar de que era entonces casi una niña, algo siempre hubo de eso, no era la simple pequeña de las coletas, era la niña que al morderse la boca había que voltear a mirarla, pensarla atravesado por ternura y por fuego para acabar tendido sobre sus pechos blanditos, cubrirle las piernas, imaginarlas saliendo del baño oliendo a rocío.
Siempre hubo algo de eso, ella lo describía como magnetismo, como una conexión del karma, no había ciencia, debían los hombres postrarse y desearla sin remedio, aunque ella no lo notara, aunque no supiera con que palabras acomodarse para no sentir miedo y necesidad.
Cuando Ademir le hace regalos le jura son obsequios que nunca le ha hecho a otras. Regalos extraños como un Cristo tallado en madera mediterránea, collares de oro con la imagen del santísimo, delantales de cabareteras que enseñan las nalgas al servir los tragos.
Ella sabe poco aún de estas cosas, de deslizarse, de acostarse cerca de la costilla de un hombre que no sea Ademir , sin embargo los fines de semana entran al motel y se pone vestimenta de gatita, lo ama desde la curva, lo obedece desde un dialogo sin acertijos, con él aprendió a darse cuando tenía quince años y estaba sentada a las afueras de la iglesia y él se acercó a hablarle de las flores primero, poco después de cine, hasta que un día de forma casi paternal le dijo se quitara el calzoncito y puso sus manos en el sexo con vellos en creciente.
Ademir la moldeó irremediable y perniciosa, pero adecuada a tu tacto, se volvió el padre y el hijo y el espíritu santo que lengüetea el triangulo hasta volverla loca, coloca el mortero y dispara como marca imborrable sobre cuerpo o memoria. Y ella adicta, espera ansiosa los fines de semana para acudir a aquel cuarto y enseñarle ropa nueva, chiquita, decirle mordiéndole las orejas le gusta cuando habla de santidad mientras la penetra y ella en silencio hace como que reza o gime o siente la vida, o se sabe el postre de pancito blanco.
Cuando le tiemblan las rodillas, Ademir la besa, entra en su cuerpo y ella derribada y tendida cabalga sobre sus sueños, siempre quiere más de eso que una vez fue nuevo y recuerda Ademir le dijo que si era tibio y delicioso no podía ser malo. Ella piensa que de su belleza nadie puede deshacerse , menos él a la que ella le ha dado todo y aunque a veces se pregunta cómo será el futuro o el infierno, ha dejado de tener miedo, y no siente esa pena del principio ,de cuando iba en carretera con él antes de llegar al motel de las afueras y lo abordaban algunas personas.
- ¿Como esta señor cura ?– le decían entonces- ¿ quién es la hermosa niña?- Preguntaban. - Mi ahijada – Sigue respondiendo Ademir todavía.

7.11.2009

7.08.2009

Frutas de html

Las entradas de un blog de literatura no son otra cosa que la estimulación sexual para amantes nocturnos que se leen uno al otro para encontrarse algún día. Pronto. Cómplicemente tardecito. Ya. Cuando alguien lea estos escritos en algunos años y el Internet que conocemos sea una vieja calva y se pueda escribir en simuladores de vuelos mientras nos entrenan para viajes virtuales, tal vez entonces alguno se avergüence de nuestros miedos, sepa con evidencias de hacker que se han abierto en el mundo demasiados canales vacíos con vías igual de vanas para su entendimiento y la tecnología que usamos ahora para difundirlos. Los escritores buenos se enfrentaran- si no es que ya lo hacen desde ahora - al verdadero reto de desaparecer o quedarse guindados de las redes sociales que a pesar de presumir contactos y mas contactos los hace cada día mas anónimos, saben que a través de este medio abundaran las felinas que a hurtadillas los leerán mientras duerme el marido o platican al mismo tiempo con el novio en el chat e imaginan que el tipo que escribe puede coger rico. Apretar fuerte. Hacerlo bien. Las entradas de un blog tienen un poco del sexo negro repleto de semen, tienen esa efervescencia que al destinatario correspondiente, declarado o escondido lector de la cueva cibernética le revela un significado y cuyo atractivo es reinar en las noches. Ponerle la señal de la complicidad en los ojos, arrojarlos a la vida que le pueden dar unas letras diarias con un significado que siempre tiene varios filos y puede ser desde tener la esperanza que un día el velo de la identidad virtual cederá o si lo conocemos en la calle podemos imaginarnos el tamaño de la fantasía .

El mensaje de las redes sociales (Facebook, Twitter, Friendfeed, Tuenti, Blogger, hi5, Metroflog) es que cada vez estamos más solos, necesitamos programas que dejen abierta de par en par las puertas de la casa, es el deslizamiento de lo carnal a lo digital y se han hecho tan populares que atrapan diariamente personas como peces en un red que devora humanos porque “así debe usarse”. Es curioso ver mensajes como: Preparando temario para impartir un curso este verano —Odio levantarme temprano—Diez de la mañana y todavía no he hecho nada—Me orine afuera del mingitorio —Tengo pelos blancos en los sobacos – mi novia me engaña con su mejor amigo —Ahora que me empieza a aburrir el Twitter sé que por un tiempo experimentaré un vacío más en la vida que llevo.

El monologo involuntario parecido al tipo que publica afanosamente sus historias que posiblemente en el mundo real a nadie mas le importe. Tú acabas convertido en tu propia red. Estos son los tiempos de los calentones de persecuciones literarias a través del google, de la sintaxis eléctrica, de sol oscuro, de frutas de html, el desencanto publicitario de la posmodernidad. A pesar de estar rodeados de todo, móviles, radares, satélites, seguimos viviendo con Sabina en la Calle Melancolía con el sabor de nuestras calaveras en los paladares

Seguramente en unos años alguien deberá recordarnos con cariño, con esa sensación que tenemos nosotros los escribas de ahora al ver las fotos de niños amarillentas. Entonces esos que nos lean lejos de este tiempo sabrán que fuimos los hijos de las enfermedades amables, los enamorados de espacios que parecian cajitas de sueños con pantalla incluida, los de las máscaras altas que cubren ojos y corazón, los que cansados de soportar tantas veces la pose personal que le fue atribuida acabó sucumbiéndole a su propia adversidad. Nosotros seremos los padres de la precariedad tecnológica que posiblemente conocieron en la lectura a sus grandes amores acaparados de telarañas y soledad.